Apnea del sueño y su relación con el sobrepeso como causante

La apnea del sueño es un grave trastorno respiratorio que se asocia con un aumento significativo del riesgo de enfermedades cardíacas. Sin embargo, es posible reducir la incidencia de este trastorno respiratorio realizando ciertos cambios en el estilo de vida.

La apnea es un término general que se utiliza para referirse a un cese de la respiración.  Puede ser voluntario (como en el caso del buceo con esnórquel, es decir, sin tanque); o involuntario (por ejemplo, el cese de la respiración debido a un daño cerebral). En la apnea del sueño, esto suele suceder por un aflojamiento involuntario de los músculos de la lengua y la garganta; haciendo que la vía respiratoria se obstruya, impidiendo el paso del aire. El cerebro, extremadamente dependiente del oxígeno para funcionar, percibe esto como una seria amenaza y envía señales para restablecer la respiración.

Este esfuerzo respiratorio provoca microexcitaciones, generalmente inconscientes, pero que se reconocen fácilmente por los movimientos repentinos o las explosiones en la persona que duerme. Cuando estos episodios se vuelven frecuentes (5-10 por hora de sueño), las personas suelen sentirse muy cansadas al día siguiente; además sufren dolores de cabeza y se vuelven irritables. Aunque muy a menudo no se diagnostica, se estima que la apnea obstructiva del sueño es relativamente común, afectando hasta el 15% de los hombres y el 7% de las mujeres de 30 años.

Apnea del sueño: falta de oxígeno en el cerebro

Además de influir en la calidad de vida y el ánimo de las personas, la apnea del sueño aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares. Cada episodio de apnea provoca un déficit de oxigenación del cerebro (hipoxia) y una incapacidad para evacuar el dióxido de carbono (hipercapnia). Esto provoca fluctuaciones en la presión sanguínea y la frecuencia cardíaca, un aumento de las hormonas del estrés, como el cortisol, y el desarrollo de afecciones inflamatorias.

A largo plazo, estos trastornos se asocian con un mayor riesgo de diversos problemas cardiovasculares; entre ellos la hipertensión, los accidentes cerebrovasculares, el infarto de miocardio, los trastornos del ritmo cardíaco (arritmias) e incluso la insuficiencia cardíaca. Por tanto, la apnea del sueño no es un trastorno respiratorio benigno, sino una afección que puede tener profundo impacto en la esperanza de vida.

Un impacto dramático de la pérdida de peso

Exceptuando ciertos factores anatómicos que predisponen su desarrollo, la mayoría de las apneas son causadas por factores relacionados con el estilo de vida. De estos, el sobrepeso, y en particular la obesidad, es con mucho la principal causa de la apnea obstructiva del sueño.

Los estudios han demostrado un fuerte vínculo entre la apnea del sueño y el aumento del índice de masa corporal, la circunferencia del cuello y el exceso de grasa abdominal. El exceso de grasa en el cuello parece ser particularmente importante en el desarrollo de la apnea del sueño, probablemente por el estrechamiento de las vías respiratorias en el gaznate y la faringe. Estos datos sugieren que las personas con sobrepeso u obesas podrían reducir significativamente la incidencia de la apnea del sueño simplemente adoptando hábitos de vida que les permitan recuperar un peso saludable.

Esto es exactamente lo que un equipo de investigadores finlandeses observó en un estudio de más de 70 personas con sobrepeso. Observaron que los grandes cambios en los hábitos de vida de estas personas, es decir, la reducción de la ingesta calórica, combinada con el aumento de la ingesta de verduras y la actividad física regular, se asociaban con una disminución significativa del peso corporal (7 kilos de media) dos años después del inicio de la intervención. Esta pérdida de peso tuvo un impacto dramático en la incidencia de la apnea del sueño entre los participantes, que se redujo en más del 65%!

Otra ilustración de los beneficios concretos asociados a la adopción de un estilo de vida saludable, basado en una dieta rica en plantas y una actividad física regular…

 

Fuentes: 

Young T et al. Risk factors for obstructive sleep apnea in adults. JAMA 291:2013-2016.

Tuomilehto H et al. Sustained improvement in mild obstructive sleep apnea after a diet- and physical activity-based lifestyle intervention: postinterventional follow-up. Am. J. Clin. Nutr. 92: 688-696.