Antibióticos: efectos secundarios a largo plazo por su abuso

El descubrimiento de los antibióticos revolucionó el tratamiento médico de las infecciones bacterianas y aumentó considerablemente la esperanza de vida de la población. Sin embargo, debemos tener mucho cuidado de no abusar de ellos, para evitar alterar el equilibrio de las bacterias que viven en nosotros.

Contrariamente a lo que muchos piensan, no fueron los humanos los que inventaron los antibióticos; estas sustancias son un medio de defensa muy antiguo. Fueron desarrollados hace varios millones de años por especies de microorganismos para protegerse de los daños que pueden causar ciertas bacterias.

De hecho, es el producto de un hongo microscópico (Penicillium notatum) que fue la fuente de la penicilina, el primer antibiótico utilizado con fines médicos. Descubierta en 1928 por el biólogo inglés Alexander Fleming; la penicilina es una de las drogas con más influencia en la salud humana; a menudo se olvida, pero hasta entonces, las personas que sufrían infecciones como la tuberculosis, la neumonía y las enfermedades de transmisión sexual morían por la inexistencia de tratamientos. Con el descubrimiento de la penicilina, seguido de la producción de unos 100 nuevos antibióticos, nuestra capacidad para luchar contra las infecciones mejoró drásticamente, salvando innumerables vidas.

10 a 20 tratamientos de antibióticos antes de la edad adulta

La eficacia de los antibióticos, sin embargo, ha llevado al uso excesivo de estas drogas en las últimas décadas. Se estima que alguien nacido en países industrializados se somete entre 10 a 20 tratamientos antibióticos antes de llegar a la edad adulta. Desafortunadamente, algunos de estos tratamientos son inútiles, porque la infección es causada por virus, y estos virus son absolutamente insensibles a los antibióticos.

Uno de los principales problemas asociados con el uso excesivo de antibióticos es el desarrollo de resistencia por parte de las bacterias. Aunque la mayoría de las bacterias se eliminan, algunas sobreviven, adquieriendo la capacidad de resistir a los antibióticos; incluso pueden transmitir los genes responsables de esta resistencia a otras especies. Esta capacidad de las bacterias para resistir a los agentes que pueden destruirlas parece ser una característica fundamental del mundo bacteriano; se demostró recientemente que las bacterias que vivieron hace 30.000 años poseían un gen resistente a la vancomicina. ¡Un antibiótico que sólo empezó a utilizarse clínicamente en 1958!

Aumento de las alergias, el asma, las enfermedades inflamatorias del intestino

Otro problema es que los antibióticos no distinguen entre bacterias «buenas» y «malas», por lo que el uso excesivo de estos medicamentos puede matar algunas de las bacterias esenciales para mantener la salud, especialmente las que residen en nuestro sistema digestivo.

Es inquietante observar que el aumento de la incidencia de muchos problemas de salud coincide con el uso masivo de antibióticos. Dado que las bacterias intestinales son esenciales para el funcionamiento del sistema inmunológico, algunos especialistas sugieren que la pérdida de estas bacterias (por exceso de antibióticos) contribuiría al preocupante aumento de varias enfermedades relacionadas con la inmunidad; como la enfermedad inflamatoria intestinal, la diabetes de tipo 1, las alergias y el asma.

De hecho, un estudio reciente ha demostrado que el riesgo de enfermedad inflamatoria del intestino aumenta de 5 a 7 veces en los niños que han recibido siete o más tratamientos con antibióticos.

La posibilidad de que se produzcan efectos secundarios a largo plazo asociados con el uso indebido de antibióticos debería, por lo tanto, llevarnos a ser cautelosos y a utilizar estas drogas sólo cuando sea necesario, siguiendo al pie de la letra las recomendaciones de uso desarrolladas en estudios muy rigurosos.

 

Fuentes: 

D’Costa VM et al. Antibiotic resistance is ancient. Nature; 477 : 457-461

Blaser M. Antibiotic overuse : Stop the killing of beneficial bacteria. Nature 476 : 393-394.

Hviid A et al. Antibiotic use and inflammatory bowel diseases in childhood. Gut 60 : 49-54.