El ejercicio físico puede prevenir los síntomas del Alzheimer, según un estudio

Alzheimer

El Alzheimer es una enfermedad progresiva que afecta a personas mayores, generalmente a partir de los 60 años. Es la forma de demencia más común y uno de los síntomas más graves relacionados con este trastorno es el deterioro cognitivo de las personas que lo sufren.

Lo más lamentable de esta enfermedad es que no tiene ninguna cura. Sin embargo, se han descubierto varios factores que pueden ayudar a prevenirla e incluso algunos fármacos que evitan el empeoramiento de los síntomas.

Gracias a un estudio reciente realizado por la Universidad Columbia en Nueva York (EE.UU.), la Universidad Federal de Río de Janeiro (Brasil) y la Universidad de Queen en Kingston (Canadá) se conoció sobre los efectos de la irisina en la mejoría de la memoria, lo cual abre nuevas posibilidades para los pacientes que padecen esta enfermedad.

Un avance significativo en la terapia para pacientes con Alzheimer

La irisina es una hormona producida por el tejido muscular en respuesta al ejercicio físico. En estudios realizados en el año 2012 se descubrió que dicha hormona funciona como un mensajero entre la grasa y los músculos, a la vez que ayuda a quemar calorías durante y después del ejercicio.

A pesar de que se conocía los beneficios del ejercicio físico para tratar el deterioro cognitivo de los pacientes que sufren de Alzheimer no se había determinado la relación que existía entre ambos.

Según el estudio publicado en la revista Nature Medicine, se explicó que la cantidad de irisina producida durante el ejercicio se incrementa con la edad, específicamente la generada en el hipocampo. Esta región del cerebro está relacionada directamente con la memoria y el aprendizaje.

El estudio fue llevado a cabo en ratones, ya que al igual que el cerebro humano, el suyo también produce irisina gracias al ejercicio físico. Se descubrió que al bloquear la producción de irisina en el cerebro, el ejercicio no producía ningún efecto positivo en la terapia contra esta enfermedad.

Igualmente, se reveló que en animales con Alzheimer el efecto de protección que brinda el ejercicio físico se mantenía presente al estimularse fuera del cerebro la producción de irisina.

Si bien estos estudios no aclaran por completo el panorama, representan un claro progreso en el tratamiento y prevención del deterioro cognitivo. Se espera que estos resultados puedan ser aplicados en pacientes de Alzheimer y determinar los efectos positivos que esto pueda tener sobre su salud.