Advertencia, no use la esponja de la cocina para limpiar la leche

La cocina es sin duda el entorno perfecto para la proliferación de gérmenes y bacterias que, invisibles, pueden dañar seriamente nuestra salud, llevándonos a intoxicaciones e infecciones alimentarias y no alimentarias.

Todos sabemos, por ejemplo, que es importante lavar algunos tipos de carne antes de cocinar, desinfectar a fondo los fregaderos, las tablas de cortar y el refrigerador para eliminar los riesgos principales y potenciales, pero no siempre logramos garantizar un ambiente perfectamente limpio, sobre todo si recordamos que pueden acechar más gérmenes en la cocina que en el inodoro del baño.

El peligro más importante proviene de las esponjas de cocina que usamos para limpiar los platos, el fogón, la encimera pero también para recoger los residuos de comida que quedan en el fregadero. La mayoría de los gérmenes y bacterias que se esconden en las esponjas no son malos, sino que representan una carga para nuestro sistema inmunológico. Sin embargo, también hay enterobacterias peligrosas como la salmonela, la listeria, la klebsiella y el estafilococo áureo.

Cómo evitar que una esponja se infecte con bacterias

Para evitar que una esponja se infecte con bacterias, es mejor no usarla para limpiar restos de comida, jugo de carne, suciedad de frutas y verduras o leche no pasteurizada. Se recomienda usar toallas de papel y tirarlas a la basura.

Además, si sientes un mal olor proveniente de las esponjas, es culpa de la Moraxelle y significa que es hora de deshacerse de ellas y abrir un nuevo paquete de esponjas.

En cambio, si quiere intentar esterilizar a fondo las que tiene, no las ponga en el microondas, ya que el calor podría empeorar la situación, sino que déjelas secar completamente después de dejarlas en contacto con el desengrasante, la lejía o el peróxido de hidrógeno (lávese las manos inmediatamente si ha tocado estos objetos): de esta manera, el ambiente de baja humedad favorecerá la destrucción de las colonias de bacterias.

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