¿Adelgazar el vientre para siempre? Es posible si sigues estas pautas

Tener esos indeseados “cauchitos” que representan la acumulación de grasa en el abdomen no sólo desluce estéticamente, sino que además resulta un riesgo para nuestra salud.

Esos kilos que nos abultan el vientre pueden deberse a varias causas como una mala alimentación, sedentarismo, herencia genética o estrés, y se relacionan con patologías como inflamaciones, diabetes o afecciones del corazón.

Lo bueno es que podemos eliminarlos. Y aunque no te parezca fácil de lograr, es cuestión de proponérselo en beneficio del organismo y, por qué no, para lucir mejor.

La buena alimentación es clave

Para mantener en forma el abdomen –y el resto de la figura– es primordial una alimentación en la que prevalezcan las proteínas y fibras, acompañada siempre de la ejercitación.

Las proteínas son las mejores aliadas para bajar de peso, especialmente para ir restando grasa en la zona abdominal. Estos micronutrientes ayudan a disminuir los antojos en un elevado porcentaje y permiten metabolizar y quemar muchas calorías (más de 400 cada día).

Ejercicios y fibra

Cuando hacemos aeróbicos, trotamos o nadamos, entre otro sinfín de ejercicios, se fortalecen los músculos de nuestro vientre y lo mejor de todo es que, manteniendo esta rutina,  esa “barriguita” no reaparecerá a través del tiempo, tal como se ha comprobado con estudios.

En nuestro plan alimentario no pueden faltar las fibras vegetales viscosas. Al unirse con el agua, le dan paso a una especie de gel que absorbe los nutrientes de los alimentos y desecha las grasas, optimizando el funcionamiento del tránsito intestinal y del sistema digestivo en forma global. Su consumo permite saciarnos, nos da energía y es eficaz para eliminar la grasa periférica.

Sin azúcar

Y aunque nos resulten tentadores esos dulces o frutas bañadas en almíbar, por ejemplo, hay que imponer nuestra fuerza de voluntad y evitar consumirlos. No cometas el error de agregarle azúcar a los jugos naturales u otras bebidas como el té, ya que su efecto es negativo en el metabolismo. Ni hablar de las dañinas gaseosas.

El exceso de fructosa fuerza el funcionamiento del hígado que, al estar sobresaturado, la transforma en grasa. Esta es precisamente una de las causas de un hígado graso, de un páncreas graso y de un abdomen lleno de grasa, así como de problemas de resistencia a la insulina.

La ingesta excesiva de calorías a través de carbohidratos también se convierte en glucosa con un resultado tóxico para el cuerpo.

Somos lo que comemos

La mejor manera de salir de esa acumulación de grasa en el abdomen es teniendo conciencia de que lo que ponemos en nuestros platos, sin dejar de lado la ejercitación, para llenarnos de salud, de energía y poder vivir más años estando sanos por dentro y por fuera.