Acné en mujeres adultas: cómo prevenirlo y eliminarlo

El acné no sólo aparece en la pubertad, muchas mujeres adultas sufren este problema, que se considera una patología en sí mismo. Esta enfermedad de la piel, que se manifiesta como un sarpullido de granos en la cara, es causada por el exceso de sebo, producido por las glándulas sebáceas cuando están demasiado activas. Esta sobreproducción conduce a la obstrucción de los poros y por lo tanto fomenta el desarrollo de las bacterias que causan el acné.

Todo lo que necesitas saber sobre el acné en mujeres adultas.

  1. Casi la mitad de todas las mujeres en Occidente están afectadas por el acné.

No hay causas exactas establecidas, pero se observa que el acné en la edad adulta afecta a más personas en Occidente. Según la revista estadounidense Prevention de noviembre de 2019, alrededor del 50% de las mujeres de los Estados Unidos sufren de acné entre los 20 y 30 años. Aunque no existe una explicación precisa de este fenómeno, se sabe que muchos factores como la dieta, el estrés, el uso de productos cosméticos, los factores genéticos y la contaminación favorecen la aparición y la persistencia del acné en los adultos.

2. Impacto hormonal

En las mujeres adultas, el acné puede aparecer con la menstruación o estar relacionado con el ciclo menstrual, pero no siempre es así. A los cuarenta años, el 26% de las mujeres americanas dicen sufrir de acné mientras que a los cincuenta, el 15% son conscientes del problema, lo que demuestra que las hormonas pueden desempeñar un papel importante. Tengan en cuenta que el acné en mujeres adultas también se conoce como acné hormonal. También es posible que el acné se produzca por primera vez durante la menopausia o durante el embarazo, cuando una mayor secreción de progesterona y estrógeno es responsable del exceso de producción de sebo.

3. Alimentos preferidos

Para limitar el brote de acné, es aconsejable favorecer los alimentos de bajo índice glicémico (IG) como las verduras, los cereales integrales, los frutos secos o las legumbres. Del mismo modo, evita las bebidas azucaradas, incluidos los zumos de frutas con azúcar añadido. Los frutos secos oleaginosos como las nueces de Brasil o los pistachos también son ricos en vitamina E y contienen vitaminas A y C y zinc, lo que ayuda a revitalizar la piel y a reducir el riesgo de inflamación.

4. El acné y el tabaco

Muchos estudios muestran la relación entre el fumar y el acné. Los fumadores pueden ser más sensibles al acné que los no fumadores. Los fumadores también son más difíciles de tratar porque el tabaco tiende a engrosar la capa superficial de la epidermis. En caso de infección, la curación también es más lenta. De hecho, la nicotina podría ralentizar el transporte de las moléculas de reparación limitando el flujo sanguíneo.

5. Gestos preventivos

Hay ciertas precauciones que se pueden tomar para limitar la aparición del acné. El primer paso preventivo es no sacar nunca los granos. Esto puede simplemente fomentar la aparición de otros granos y dejar cicatrices indelebles y antiestéticas. Lo mejor es tocar lo menos posible, pero simplemente limpiar y aplicar el tratamiento recomendado a las zonas afectadas. También debe evitarse en la medida de lo posible la exposición al sol sin el uso de un protector solar adecuado.