3 maneras sencillas de mejorar tus análisis clínicos en un instante

Tienes que realizarte unos exámenes clínicos y lo siguiente en lo que piensas es en cómo saldrán los niveles de azúcar, colesterol, triglicéridos, etc. Para que estos valores no te salgan por las nubes, sobre todo si sueles excederte con algunos alimentos, hay 3 hábitos alimenticios que puedes incorporar en tu dieta a partir de hoy.

Sigue estos consejos basados en la química y en las combinaciones de los alimentos y verás resultados muy favorables.

1. Incorpora más enzimas frescas

¿Sabías que los alimentos frescos te aportan enzimas eficientes y saludables para tu metabolismo? Mejoran tu digestión, la asimilación de nutrientes y optimizan tu cuerpo. Por ello se recomienda incluir en tu dieta 60% de frutas y verduras crudas en tus bebidas, comidas principales y meriendas.

En el caso de las ensaladas de vegetales crudos de tus almuerzos y cenas, lo mejor es que las adereces con aceite de oliva extra virgen.

2. Cuida la química y cantidad de lo que comes

Mezclar proteína y almidón o almidón y azúcares en tus comidas es una combinación perjudicial, ya que produce gases, indigestión, evacuaciones putrefactas y toxinas. Ejemplos de estas mezclas son los emparedados, tortas con helados, hamburguesas con papas y refresco o carnes con papas.

Evita mezclar también proteína con proteína como hamburguesa con huevos y bebida achocolatada o malteada, carne bañada en queso fundido o cupcakes con bebida láctea. Si mezclas almidones y ácidos producirás otra fermentación dañina, así que no comas panes tostados o cereal con bebidas cítricas.

Para tus comidas principales prefiere arroz integral con verduras, caldos y sopas con granos y verduras, queso fresco, requesón, yogurt, pan de trigo integral o tortillas de maíz. Consume pollo, pescado o cortes magros de res al vapor, a la plancha o al horno en porciones que no superen el tamaño de la palma de tu mano.

3. Mejora tus desayunos

Consume frutas naturales de un solo tipo, enteras o en zumos, y no mezcles las dulces con las cítricas para que no afectes los nutrientes y enzimas.

Desayuna un día una o varias frutas dulces depurativas y nutritivas como mango, papaya, manzana, pera, higo y banana. Otro día come solo una o varias ácidas como naranja, piña, kiwi, pomelo, mandarina. Come el melón y la sandía solos, no combinados. Las fresas, duraznos y uvas pueden acompañar las frutas dulces o cítricas.

A media mañana toma una limonada o un batido détox con jugo de betabel, zanahoria y apio. Otra combinación depurativa es pepino, perejil, apio o rábano.

Para finalizar, recuerda evitar ingerir todos los días leches pasteurizadas, ultra pasteurizadas, homogeneizadas, natas, cremas, café, chocolates, cigarrillo, embutidos y azúcares, sal y harinas refinadas. Como ves, son unos cambios de hábitos nutricionales no muy complicados y te ayudarán a estabilizar tus valores.